miércoles, 21 de febrero de 2018

PIENSA, tienes cabeza.

     Despacio, no devores. No leas esto con las prisas de siempre. PIENSA que las cosas importantes han de arraigar en nosotros, y esto no es un chiste rápido que llega al whatsapp. Tampoco es un guión de Coaching agresivo que, en aras de conseguir un objetivo determinado, pueda considerar al prójimo como una herramienta que usar o desechar.
      Escribí todo esto para mí, reflexionando sobre distintos temas sobre los que debía tomar más control, pero creo que no vendrán mal estas conclusiones a quien pueda leerlo. PIENSA que todos necesitamos de una continua mejora, aún más cuando creemos controlarlo todo. Así que.... pongamos la cabeza a pensar, que para eso la tenemos.

     1. Analízate. Continuamente, Revisa cada una de tus acciones, las pequeños hábitos, las grandes costumbres, todo. PIENSA justo en lo que vas a hacer ahora, y en los siguientes actos que le seguirán, uno a uno, desde que te levantes hasta que vuelvas a tu descanso. Sólo con un continuo análisis podrás empezar a identificar actitudes tomadas a golpe de impulso que revelan un voluntad débil.

    2. Enfréntate a la realidad, no la esquives. No te asustes de lo que vayas descubriendo en este proceso. PIENSA que identificar errores es la única manera de comenzar a superarlos; PIENSA que un solo hábito pernicioso que sea puesto en evidencia y combatido, te va a aportar un beneficio insospechado en términos de eficacia, tiempo y paz. Y PIENSA que esa paz y felicidad es lo único que buscamos continuamente aunque sea por caminos equivocados.

     3. Toma cartas en el asunto. Toma nota de aquello que debas cambiar. PIENSA que si comienzas a buscar a cada enemigo su punto débil estarás haciendo la mejor preparación para la batalla. Y PIENSA que, quieras o no, la batalla hay que librarla... y te va la vida en ello.

    4. Prioriza. Establece escalas de valores. PIENSA que si no estableces criterios de prioridad no podrás planificarte convenientemente. PIENSA que en el mundo hay cosas y personas; las cosas son un medio necesario al que hay que dedicarle lo justo para que generen el sustento, pero lo fundamental son la personas: darnos a ellas es lo que único que nos va a recompensar y hará que nosotros también recibamos. Y cómo no, PIENSA que las personas realmente importantes para ti son el máximo tesoro que puedas tener y debes, inexcusablemente, cuidarlas generosamente y sin escatimar sacrificios.

     5. Planifícate, ordénate. No dejes nada al albedrío o la improvisación. PIENSA que la vida ya te trae de por sí sorpresas y que, para poder darles una buena respuesta a los problemas necesitas orden en las ideas y en las tareas. Utiliza una agenda, en el formato que sea, trabájala convenientemente y sé fiel a las tareas marcadas.

    6. No seas ingenuo, desconfía de todo aquello que huela a fácil o que esté socialmente muy aceptado. PIENSA que, precisamente por no ser verdadero y representar poco esfuerzo estará revestido de éxito, como toda vanagloria hueca y pasajera. Busca y sumérgete en todo aquello que suene a Verdad, aunque cueste, y sigue ese camino sin descanso, pues te llevará indudablemente al conocimiento de todo lo realmente importante.

     7. Déjate ayudar. Asesórate, en cualquier asunto que deba dilucidarse, también en este intento de cambio en tus hábitos. No juegues a ser supermán pues solo no puedes nada. PIENSA que muchos grandes proyectos han quedado en ruína porque su promotor despreció los consejos y ayudas que se le ofrecían. Y PIENSA que sólo la humildad sienta las bases del verdadero éxito.

     8. No concedas sitio al miedo. Válete de tus recursos y el trabajo bien hecho para que todas las situaciones posibles, incluso las desagradables, sean tenidas en cuenta; PIENSA que así tendrás más control sobre todas las variables. PIENSA que a menudo el miedo lo provoca nuestra falta de previsión, y aunque siempre habrá un margen de error y situaciones fortuitas, no habrás dejado que sea la negligencia quien propicie un mal final. También combatirás el miedo disfrutando de la vida, de tu tiempo libre. Cuida tu salud, haz ejercicio. PIENSA que esta vida pasa en un soplo, y son muchas las cosas buenas que te rodean; y aunque no debemos buscar solo lo material, también es muy sano disfrutar de lo bueno, pues todos los niños necesitan distracciones (equilibradas), y no es nada malo eso de volverse niños...

     9. Tómate todo con la debida calma. PIENSA que las prisas no ayudan a tomar decisiones, y en muchos casos precipitan el desastre. PIENSA, además, que todos los actos, los cometidos y los dejados de cometer, tienen consecuencias, así que tómate el tiempo necesario para analizar las distintas opciones que la vida te presente.

    10. Confía plenamente. En primer lugar en ti (siempre y cuando verdaderamente tomes el camino que debes); pero también confía en la gente que te quiere. Y sobre todo confía firmemente en Dios. PIENSA que nada escapa a Su Divina Providencia, y que sólo Él es capaz de sacar bien incluso de situaciones difíciles. Confíale todo y abandónate enteramente a Su Voluntad. Y, si por algún motivo aún no has descubierto a Dios en tu vida, tranquilo; si buscas la Verdad vas a encontrarlo... y mucho  antes de lo que PIENSAS.....

PD: Nadie dijo que poner eso en práctica fuera fácil. Como en todo, hay que poner voluntad...

foto: LUZ © manolo dj, tomado de AMALGAMAexpress
    

domingo, 28 de enero de 2018

Charles Manson, el Purgatorio, y la Divina Misericordia.

 
CHARLES MANSON


     Hace unas semanas un amigo me mandó un mensaje por whatsapp en el que decía: "Ha muerto Charles Manson. Por lo menos le espera un largo purgatorio, junto con otros criminales".
     Yo había escuchado algo en el telediario matinal, pero sinceramente no me paré a indagar sobre el asunto, cosa que, después del whatsapp sí hice. Sobretodo me llamaba la atención que mi amigo Agustín (así se llama), hubiese hecho referencia al Purgatorio, pues aunque ambos recibimos la misma formación religiosa en el colegio, él no hacía gala precisamente de una fe profunda; sin embargo, parecía tener muy claro el asunto a la vista de su mensaje.

     Investigué un poco sobre el sujeto fallecido. Se trataba de alguien que, directamente, no se había manchado las manos de sangre, pero que sin embargo planificó una serie de crímenes e instigó a los adeptos de su secta para que los cometiesen. Fueron crímenes horribles perpetrados con mucha saña y cargados de un odio visceral que conmocionó a la comunidad de Los Ángeles en el año 69. A esto se había unido un culto al mal arraigado a lo largo de su vida; eran frecuente verlo proclamar manifestaciones de todo tipo sembrando odio a todo lo que le rodeaba, y vanagloriándose de un ego llevado hasta lo más alto en una demostración de soberbia absoluta. Tampoco Hitler, que yo recuerde, se manchó directamente las manos de sangre, pero el mal diseñado, alentado y permitido por él trajo unas consecuencias que tristemente todos conocemos. 
     En una linea parecida, también recientemente hemos sabido del juicio a Slobodan Praljak, general croata responsable de horribles crímenes contra la humanidad en la guerra de Bosnia, y que en un alarde de arrogancia y desprecio se envenenó mortalmente ante el mismo tribunal  que lo juzgaba, tomando un líquido que escondía en su ropa,  mientras se leía su condena a 20 años de prisión.


SLOBODAN PRALJAK





     En estos casos, lo normal es pensar en estas almas como condenadas, fin último y eterno que leS espera a quienes se atrincheran en el mal de forma tan salvaje, pero, llegado a este punto, siempre recuerdo una conversación con el querido párroco Don Miguel Peinado Muñoz, en la cual argumentaba su visión escatológica sobre el Cielo. Don Miguel tenía una firme esperanza de que el infierno estuviese "muy vacío", y se alegraba con la posibilidad de que, en el Cielo, incluso pudiésemos encontrar a personas tan "humanamente condenadas" como el mismísimo Hitler, pues, ¿quién puede negar la salvación que Cristo ha traído a toda la humanidad?

     Entonces, cabe preguntarse: ante personas como Charles Manson ¿qué pasa con la Divina Misericordia? ¿tiene poder para llegar a rescatar esas almas? ¿depende la salvación de estas personas del Amor de Dios, o son ellos quienes tienen la última palabra? ¿en qué lugar queda la Justicia Divina si resulta que, siendo Dios tan bondadoso, finalmente todos nos salvamos? Tal vez la respuesta a estas preguntas está en la frase de mi amigo, tal vez el Purgatorio es, una vez más, una solución creada por Dios para que todos podamos beneficiarnos de su Divina Misericordia.


¿QUÉ ES EL PURGATORIO?

     Llegados a este punto, aclara mucho la propia descripción hecha por el Catecismo De la Iglesia Católica que define así el Purgatorio:

1030  "Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo."




     El Purgatorio sería entonces un estado transitorio del alma que, aun salvada, necesita acoger la santidad necesaria para entrar en el Cielo. 
     Un paralelismo muy acertado define a los habitantes del Purgatorio como aquellos que, siendo invitados al mejor y más refinado banquete, y habiendo aceptado la invitación, sin embargo no tienen la vestimenta adecuada ni conocen los modales mínimos para participar dignamente de dicho banquete; por ello, necesitan (y ellos mismos piden) un tiempo adicional en el que poder prepararse ante el magnífico destino que les espera. Esta realidad es bien conocida por los conversos, aquellas personas que habiendo rechazado la fe o llevando una vida alejada, repentinamente por las circunstancias que sea sufren una profunda conversión. La reacción inmediata consiste en asumir lo lejos que están de la santidad, y se apresuran en su vida ordinaria a realizar los cambios necesarios para conocer más profundamente las verdades de fe y vivirlas en la mayor plenitud posible. Este mismo proceso es el que se da en el alma que se salva pero que no ha vivido la santidad plena en la tierra, y la duración e intensidad de dicho proceso depende precisamente de su alejamiento o cercanía a dicha santidad en el momento de su muerte.

     También aclara mucho la descripción que hacen aquellos místicos que han podido contemplar este escenario. En nuestro caso acudimos al diario Santa Faustina Kowalka que nos cuenta lo siguiente:

“Vi al Ángel de la Guarda que me dijo que le siguiera. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego, y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas; sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas cuál era su mayor tormento, y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios.
Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el purgatorio. Las almas le llaman ‘La estrella del mar’. Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas; sin embargo mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cárcel de sufrimiento. [Oí una voz interior] que me dijo: Mi Misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes”.


    Muchos teólogos describen el fuego del Purgatorio como la representación de una fuerte desazón espiritual, pues las almas que ya han acogido la Misericordia de Dios aunque sea en el último instante, ahora desean fervientemente su completa purificación para poder presentarse dignamente ante el Trono de Dios. Dicha purificación consiste en parte, como hemos dicho, en comprender y asumir plenamente aquellas verdades de fe que durante la vida en la tierra no se han vivido plenamente, así como un profundo arrepentimiento por todas las faltas cometidas y las consecuencias hacia el prójimo (a causa de nuestro pecado cometido o por el bien dejado de hacer negligentemente). Es por esto que se necesita un "tiempo" para que el alma comprenda esta realidad y la haga suya, lo que trae inevitablemente aparejado el arrepentimiento y dolor por dichas faltas, junto con la tremenda añoranza de la visión directa de Dios y la unión a otras almas queridas que le esperan en el Cielo.
    Este estado lleno de esperanza pero donde también hay sufrimiento espiritual es lo que conocemos como Purgatorio, y de ahí nuestro deber de orar por dichas almas, para que su proceso sea más eficaz y se acorte le llegada al destino eterno del Cielo.

    Una vez explicado esto, pueden surgir estos interrogantes:

     ¿Implica la existencia del Purgatorio la salvación para toda la humanidad?
     Por desgracia no. Como bien dice la definición del catecismo, en el Purgatorio se encuentran almas que han muerto en estado de amistad con Dios. Esto significa que la salvación implica necesariamente "querer salvarse", no despreciar la Misericordia de Dios, para lo que el alma debe arrepentirse de mal cometido. Es lo único estrictamente necesario, aun cuando sea en el último instante de vida, pero existe la posibilidad de que el hombre, haciendo mal uso de su libertad, rechace a Dios y se condene por toda la eternidad.

    ¿Qué tiene que ver en todo esto la Divina Misericordia?
     Bien, por un lado, todo lo que ha salido de las manos de Dios es fruto de su esencia misericordiosa, pero de forma directa podemos ver en el Purgatorio un mecanismo previsto por Él para que todos podamos llegar a la plenitud necesaria antes de entrar en el Cielo; por otro lado, el tiempo de estancia en el Purgatorio es claramente un recurso para hacer justicia respecto a la magnitud del pecado cometido. En nuestro ejemplo inicial, lógicamente, mi amigo Agustín acertó al pronosticar un largo Purgatorio para Charles Manson (si es que finalmente se acogió a la Misericordia Divina, cosa que no conocemos).
 
     ¿El Purgatorio sería una especie de segunda oportunidad para poder arrepentirse de las faltas cometidas? 
     No. Digamos que hace más eficaz el arrepentimiento que ya se ha producido y que sólo es posible durante la vida terrana o, en última instancia en el momento de la muerte, donde tan sólo hay que confiar en la Misericordia Divina.

     Alguien podrá pensar: entonces, una vez pasado el tiempo de Justicia...  ¿todas las almas acceden al mismo tipo de Cielo, será equiparable el hipotético Cielo de un Hitler arrepentido con que el que disfrutará Santa Faustina Kowaslka? 
     Evidentemente no. La vida de santidad en la tierra condiciona como hemos visto el tipo de Purgatorio, pero también el "tipo" de Cielo que cada uno disfrute en la eternidad. Esto se debe a que cada uno, con su capacidad de amar labrada a lo largo de su vida, se "construye" su capacidad de ascender a una santidad más elevada y con ello gozar de una mayor unión con Dios; así, una elevada santidad supone una mayor capacidad de gozar el Cielo y penetrar en los misterios divinos, por lo que, aunque todos serán saciados a una felicidad máxima, dicha capacidad de albergar el gozo eterno dependerá de la santidad y méritos adquiridos en vida. Se suele utilizar con frecuencia el símil de que "todos las copas serán llenadas hasta rebosar", llegando todas las almas a la máxima plenitud de felicidad que les es posible a cada una, pero lógicamente, no todas las copas serán del mismo tamaño.



     ¿Podemos y debemos orar por las almas del Purgatorio?
     Evidentemente sí; es una obra de caridad y misericordia. La Iglesia siempre ha tenido muy presente esta sana devoción a orar por las ánimas, que es como se conoce normalmente a las almas que están en el Purgatorio. Precisamente noviembre es un mes en el que se les recuerda expresamente y se ofrecen oraciones e indulgencias para que esas almas, que pueden hacer mucho por nosotros, encuentren pronto el alivio y se acorte su tiempo de purificación, ya que ellas mismas, por sí solas, no pueden más que esperar a que llegue su tiempo de santificación total.

     ¿Pueden las almas del Purgatorio interceder por nosotros?
     Sí, y de una manera muy eficaz sus oraciones interceden por la Iglesia militante (los que estamos en vida). Es muy frecuente la "colaboración" que podemos observar en escritos sobre la vida de los santos, muchos de los cuales tenían en las almas del Purgatorio estupendos aliados que les ayudaban en momentos de especial dificultad en su vida terrena.
      Volvemos ahora  como ejemplo otro pasaje  muy clarificador en el diario de Santa Faustina, esta vez con una visión del alma de una hermana de la congregación que se hallaba en el Purgatorio y pedía oraciones:

Cuando llegamos al noviciado, una hermana estaba muriendo. Unos días después vino esta hermana y me mandó ir a la Madre Maestra y pedirle que su confesor, el Padre Rospond, celebrara en su intención una Santa Misa y tres jaculatorias. Al principio consentí, pero al día siguiente pensé que no iría a la Madre Maestra, porque no entendía bien si había sido un sueño o realidad. Y no fue. La noche siguiente se repitió lo mismo pero más claramente, no lo dudaba. No obstante a la mañana siguiente decidí no decirlo a la Maestra, se lo diría sólo cuando la viera durante el día. Un momento después la encontré en el pasillo [a aquella hermana fallecida], me reprochaba que no había ido en seguida y mi alma se llenó de gran inquietud. Entonces fui inmediatamente a hablar con la Madre Maestra y le conté todo lo que había sucedido. La Madre dijo que ella lo arreglaría. En seguida la paz volvió a mi alma y tres días después aquella hermana vino y me dijo: “Dios se lo pague.”





    Vemos pues la necesidad de oraciones, ofrendas e indulgencias que tienen las almas del Purgatorio, y cómo pueden manifestarse a personas determinadas de una u otra manera para pedir esta ayuda. Sin embargo, nuestras oraciones no siempre las favorecen directamente, pues Dios destina estas ayudas a quien considera oportuno en cada momento, y tiene en cuenta que algunas personas recibirán mucha más ayuda que otras, por lo que a veces, estas plegarias las destina precisamente a las más desfavorecidas. Es muy ilustrativo el siguiente pasaje, también del diario de santa Faustina:



     Una noche vino a visitarme una de nuestras hermanas que había muerto hacia dos meses antes. Era una de las hermanas del primer coro. La vi en un estado terrible. Toda en llamas, la cara dolorosamente torcida. La visión duró un breve instante y desapareció. Un escalofrió traspasó mi alma y aunque no sabia dónde sufría, en el purgatorio o en el infierno, no obstante redoblé mis plegarias por ella. La noche siguiente vino de nuevo, pero la vi en un estado aun más espantoso, entre llamas más terribles, en su cara se notaba la desesperación. Me sorprendí mucho que después de las plegarias que había ofrecido por ella la vi en un estado más espantoso y pregunté: ¿No te han ayudado nada mis rezos? Me contestó que no le ayudaron nada mis rezos y que no le iban a ayudar. Pregunté: ¿Y las oraciones que toda la Congregación ofreció por ti, tampoco te han ayudado? Me contestó que nada. Aquellas oraciones fueron en provecho de otras almas. Y le dije: Si mis plegarias no te ayudan nada, hermana, te ruego que no vengas a verme. Y desapareció inmediatamente. Sin embargo yo no dejé de rezar. Después de algún tiempo volvió a visitarme de noche, pero en un estado distinto. No estaba entre llamas como antes y su rostro era radiante, los ojos brillaban de alegría y me dijo que yo tenia el amor verdadero al prójimo, que muchas almas se aprovecharon de mis plegarias y me animó a no dejar de interceder por las almas que sufrían en el purgatorio y me dijo que ella no iba a permanecer ya por mucho tiempo en el purgatorio. ¡Los juicios de Dios son verdaderamente misteriosos!

     




     Visto todo lo anterior se desprende que es especialmente importante el llamamiento a orar por las almas del Purgatorio; de hecho estas fueron las palabras de Jesús a Santa Faustina con motivo de su instrucción sobre la novena a la Divina Misericordia, donde le dice en el octavo día:




Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi Justicia.

    Las palabras de Jesús no pueden ser más explícitas. 












Tomemos pues en serio todo esto y, para finalizar, me quedaría con dos recomendaciones importantes:


     
     PRIMERO: el no dar nunca una sola alma por desahuciada, pues tal vez nos sorprendamos en el más allá del gran número de almas que se han salvado en el último momento al haber vuelto su mirada al Corazón compasivo de Jesús. No dejemos de orar por aquellos que, aún en la tierra, llevan una vida desordenada fuertemente pecaminosa. Para ello os recuerdo otra petición de Jesús en la novena de la Divina Misericordia:
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas. (DÍA 1)
Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia. (DÍA 4)
      Que estas peticiones se conviertan en un motivo de mayor celo a la hora de pedir por los pecadores, especialmente los autores de las más graves faltas y que conviven con nosotros en nuestros días.



     SEGUNDO: ser especialmente fervorosos cuando sepamos de la muerte de algún conocido, para ayudarle en el tiempo que pudiera estar destinado a pasar en el Purgatorio. Esto se debe aplicar a quienes se relacionan directamente con nosotros y a quienes no, pues muchos de ellos los conocemos a través de los medios de comunicación,  y podemos intuir por su vida que el destino probable de su vida haya desembocado en el Purgatorio. Redoblemos especialmente las oraciones cuando se trate de personas especialmente contrarias a la Verdad y el Amor, y dejemos a Dios su Juicio. Tengamos en cuenta que nuestras oraciones siempre van a beneficiar a alguien, aunque no sea en un primer momento a aquellos por los que pedíamos, y seguro que indirectamente, también nos beneficiarán a nosotros.










sábado, 23 de diciembre de 2017

Pedro López Calvo: testigo de La Luz Redentora.

     

     Me llamo la atención, en la lectura del pasado domingo, el término que empleaba San Juan  para denominar a su tocayo Juan el Bautista, refiriéndolo como “el testigo de La Luz”. A éste se le dirigían las multitudes preguntándole si él era el Mesías, y bien claro respondió manifestando que no era él, sino Aquel al que venía anunciando.
      No sé por qué motivo me fijé de forma especial en este apelativo, máxime cuando en mi caso la figura de Juan Bautista siempre ha estado un poco eclipsada por la de los apóstoles, y por supuesto por Jesús. Sin embargo, al enterarme hace unos días del 30 aniversario de la ordenación de Pedro, me he acordado de forma inmediata del evangelio referido, y, aunque parece que la explicación es más que obvia, creo que merece la pena detenerse un poco y contemplar lo que han significado estos 30 años.

      Conocí a Pedro López muy poco después de haberse ordenado, allá por el año 88. Con apenas 18 años yo era un chaval, pero... ¡Pedro también! Por supuesto que a esas edades la referencia de alguien que es algo mayor influye en muchos sentidos, de hecho, desde esa perspectiva adolescente esos pocos años de diferencia hacen que se contemple al "amigo mayor" como a una figura casi de "hermano mayor". Por lo tanto Pedro siempre tuvo un papel relevante como modelo para mí en muchos aspectos, lo cual luego supe atribuir a una deliberada Gracia otorgada por la Providencia Divina. El escritor Chesterton "alucinaba" con el brillo de aquellas personas a las que había conocido en vida, y atribuía a Dios el papel de un especial "maestro de cerenomias" que ponía en contacto a unos y otros, de hecho... ¿no es cierto que lo más valioso al final de todo es la gente que hemos conocido y que os han acompañado en este Viaje?

     El caso es que, como os habrá pasado a muchos, Pedro se convirtió en una compañía constante, y aunque estos años han pasado fugaces y la perspectiva del largo plazo simplifica las cosas, no olvidemos que este tiempo ha estado cargado de meses, semanas y días, cada uno con una intensidad distinta. Días atiborrados de sensaciones y vivencias tan múltiples como dispares, conocidas por la gente cercana, y entre los cuales, Pedro siempre ha tenido un papel especial. Así, él conició mi adolescencia y juventud, mis vivencias universitarias, mis amigos y novia, me acompañó en nuestra boda y llegada de los hijos, y, sobre todo, estuvo siempre al lado,en tantos buenos momentos y en algunos otros realmente difíciles.


     Desde que Pedro "se coló" en mi vida, en las de mis familiares y amigos, esposa e hijos, creo que todos guardamos siempre la misma imagen: una sonrisa constante coronada por una mirada limpia y una viveza que trasmite algo más, algo como... un reflejo, el reflejo de Aquel al que estamos llamados y del que Pedro siempre es un fiel testigo. En esa mirada, en esa sonrisa, queda resumido lo más importante, no ya solo los muchos méritos personales en su labor dentro de la familia redentorista (que no conviene obviar), no solo su ardiente fervor misionero entregado en tantos y tantos destinos por todo el mundo, sino, sobre todo, la deslumbrante fidelidad de su ministerio a la vocación personal a la que fue llamado. Y es que, dentro de la vocación sacerdotal, Pedro recibió un carisma particular, un carisma él acogó como su "primer amor": aquel que le pidió adornar sus días de cura dando testimonio de la Alegría. Y así, disfrutando intensamente cada momento de su vida, Pedro se ha convertido, como Juan el Bautista, en un farolillo brillante que proclama la confianza en Dios, en un reclamo constante a olvidar la pesadumbre cotidiana y cambiarla por la sonrisa diaria, en un inequívoco testigo de La Luz Redentora.

    Ahora, como bien dejaste claro en tu Facebook, ¡ a por otros treinta ! Es tu vocación, y los demás lo necesitamos.... Gracias, y que siga acompañándote la bendición del Redentor.

PD: a los curas se les llamó así, precisamente, por ser "médicos de almas", por procurar los cuidados y "curas" que necesita el alma. Tal vez por ello, tampoco estos días ha dejado de sonar en mi subconsciente  esta canción que habla de la entrega, del cuidado amoroso, del "ponerse en lugar" de aquel a quien se ama. La canción se llama "La Cura", y no hay más que seguir la letra...









viernes, 10 de marzo de 2017

Novena a San José

    


     Normalmente cuando alguien pide ayuda es porque está muy necesitado. Esta entrada quiere ser un testimonio de la ayuda que prestan Los Santos intercediendo por nosotros, independientemente de nuestras flaquezas y nuestro estado de ánimo, siempre tan variable según las circunstancias.     
     Hace algún tiempo un amigo sacerdote me habló de la eficacia de las novenas hechas a San José en relación con un proyecto de apostolado que tenía en mente. Él necesitaba la adquisición de un equipo de impresión digital, algo que escapaba a su alcance por precio, y puesto que acostumbraba a tener a San José como intercesor suyo para los asuntos "laborales", sin más demora comenzó una novena a éste, uno de sus santos predilectos.

     Tal y como había ocurrido en ocasiones anteriores en las que acudió a su ayuda, las circunstancias se dieron para que, al término de la novena, de forma aparentemente casual, alguien contactase con él con motivo de la venta de un equipo de impresión. Resultó que las condiciones técnicas y económicas eran justo las que mi amigo necesitaba y se podía permitir, de modo que transcurrió muy poco tiempo desde que planificó su proyecto evangelizador hasta que lo pudo poner en marcha.
© Galilea, tomado del blog "gotitas espirituales"

     Tiempo después, yo me encontré en una situación también complicada. Resulta que en mis avatares laborales me vi en la necesidad de encontrar una ubicación en la provincia de Málaga donde la empresa en la que trabajo pudiese planificar una nueva unidad productiva. Si bien es cierto que la localidad no dista mucho de mi zona de trabajo habitual, nunca había emprendido una búsqueda así en aquella provincia, y apenas conocía las zonas industriales en las que poder localizar dicho espacio. Me enfrentaba a varios factores que debía resolver: encontrar un espacio adecuado por ubicación y requisitos urbanísticos, que la parcela estuviese disponible para alquiler en condiciones favorables, y llevar a cabo una tarea de gestión a través de las administraciones locales para poder desarrollar el proyecto en un plazo razonable.

     En las primeras visitas a las zonas de polígonos industriales empecé a confirmar de inmediato mis sospechas iniciales: el suelo bien ubicado ya estaba ocupado, los precios de compra y alquiler eran desorbitados, y al no conocer a nadie por aquellos lares, cualquier gestión para intentar contactar con propietarios de terrenos era tan tediosa como infructuosa.
     Era mucho lo que había en juego, sobre todo en términos de coste de oportunidad, pues encontrar una ubicación idónea con las condiciones correctas supondría un empujón importante a la empresa, empujón del que estaba necesitada. Tardé poco en acordarme de la novena a San José, de modo que, con una gran confianza en la intercesión de este gran santo, comencé a realizarla pidiendo ayuda en esta tarea, sobre todo con el sentido de que todas estas primeras gestiones saliesen favorables y de forma rápida si era para bien; por el contrario, también pedía no caer en algo que pudiese a la larga traer problemas aparejados, antes bien era preferible toparse con un muro de dificultades que me hiciesen desistir del propósito.
     Las cosas "se fueron disponiendo" de tal forma que, en muy poco tiempo, encontré a la persona adecuada que podía atendernos en las dependencias de Urbanismo, la cual a su vez me dio el contacto de un ingeniero con gran experiencia en este tipo de proyectos y que se movía como pez en el agua por organismos y administraciones locales. Ya teníamos los resortes que podrían ayudarnos a nivel técnico, pero aún faltaba lo más importante: localizar una parcela bien ubicada y con buenas condiciones. 
     En este asunto vital, tuve la "suerte" de encontrar a un excelente corredor que desde su agencia inmobiliaria no sólo nos ayudó a localizar parcelas y propietarios, sino que con su experiencia y profesionalidad ayudó para poder cerrar un acuerdo económico razonable. Todo hacía esperar unas buenas expectativas. 


     La segunda parte de esta historia, sin embargo, viene marcada por unos tintes de grandes dificultades que aparentemente vienen a desmontar la ilusión anterior. Esto a veces ocurre, como cuando pedimos algo a Dios y aparentemente nos da lo contrario, y es que a veces es necesario pasar por un proceso que finalmente, aunque sea de forma diferente, acaba redundando en nuestro beneficio. 
     En mi caso, el proceso de tramitación administrativa de nuestro proyecto no para de encontrarse con muros de dificultad que continuamente rompen las expectativas iniciales en cuanto a plazos de ejecución. Sin embargo, tuve una situación parecida en una promoción inmobiliaria hace unos años también en la provincia de Málaga donde un error del Ayuntamiento nos trajo de cabeza con una vivienda durante varios años. Finalmente el error fue admitido y subsanado, y el momento en que la venta pudo finalmente materializarse coincidió con una circunstancia que vino a hacer de este hecho algo favorable.
     Como en aquel entonces, actualmente aún continúo la travesía por el desierto, pero creo que, de alguna manera, las dificultades actuales van a determinar algún beneficio añadido al final de esta historia. Confío en la intercesión de San José y agradezco su protección, al tiempo que recomiendo encarecidamente que, ante cualquier dificultad de cualquier tipo, acudáis a él. No obstante, fue la persona elegida por Dios para hacer de padre de Jesús y cuidar de la Sagrada Familia, y ciertamente no estuvo su vida exenta de problemas (vida humilde, persecución que le llevó a emigrar a Egipto para escapar de Herodes...).


Imagen tomada de www.monasteriosanbenitoestella.com


     Por cierto, aunque siempre hago gala de mi nombre "Manolo", que es como todo el mundo me llama, mi nombre completo es "José Manuel". Saludos.

P.D.: Por supuesto que la novena se puede realizar siempre que se necesite, pero de forma general hay costumbre en muchos lugares de iniciarla el día 10, para terminar el 18, justo antes de la celebración de su fiesta (ver aquí).
     

lunes, 25 de julio de 2016

Don Miguel Peinado Muñoz. Descanse en paz...




  ... Y brille para él la luz perpetua. No me cabe duda de que ya lo hace. Don Miguel disfruta ya de la Luz eterna a la que todos estamos llamados. No son bellas palabras ni un fingido consuelo. Don Miguel se ha reencontrado con aquellos otros familiares y amigos que se acogieron a la Misericordia Divina, y por fin ha podido tener ese encuentro íntimo, cara a cara, con Nuestro Dios y Señor.

     Traté sólo a don Miguel en los últimos años, siendo ya párroco en El Chaparral, donde cumplió de forma ejemplar con el encargo que le hizo nuestro obispo don Javier: cuidar a las familias.
     Poco puedo añadir a algo por todos sabido, como fue su gran formación y conocimientos adquiridos, no sin esfuerzo; pero sí puedo atestiguar su dedicación plena al cuidado su parroquia y sus familias. Para ello, además de su tesón y valía,  se vio también arropado por un grupo de feligreses y amigos muy allegados a él y que han hecho una labor excepcional. Ellos fueron los que le ayudaron en sus tareas y también los que lo acompañaron en su momentos de dificultad.

    Siempre suele decirse en estos casos que es pronto para que una persona fallezca, no sólo por la edad sino también por la plenitud de facultades, pero es el Señor quien tiene en sus designios todas las respuestas. 
     Don Miguel se encontraba en un buen momento como sacerdote, desde el estatus que da la experiencia acumulada y, sobre todo, por qué no decirlo, la pesada cruz que cargaba con paciencia. No hay sacerdocio sin cruz, y don Miguel arrastraba una dolencia pulmonar con un pronóstico incierto desde hacía varios años. Apenas unos días antes de ser ingresado por última vez, mi mujer y yo tuvimos la oportunidad de charlar con él al término de la eucaristía, y al preguntar por su dolencia, pues tenía muy buen aspecto, nos comentó que los médicos estaban cambiándole el tratamiento para intentar hallar la causa de su enfermedad. Daba la impresión de que no era un asunto fácil, y concluyó su explicación diciéndonos: "Estamos en las manos de Dios." 




     Fue la última vez que lo vimos con vida, y ese breve encuentro fue toda una lección de humildad y confianza en Dios, si acaso, la lección más importante que podamos recibir de un sacerdote. Gracias don Miguel, ténganos muy presentes allá en el Cielo.

viernes, 3 de junio de 2016

Los cristianos perseguidos y la Champion League...

    
   
     Sí, puede parecer una broma el titular de esta entrada en un blog como este, pero no lo es. De lo que se trata es de la cruda realidad que evidencian, entre otros, la simple composición y fluidez de los titulares de periódico o las aperturas de los telediarios, y me explico.
       Sin entrar en detalle del importante y muy legítimo acontecimiento deportivo, la semana pasada, con motivo de la celebración de la final de la Liga de Campeones entre Real Madrid y Atlético de Madrid, las audiencias estuvieron volcadas en la retransmisión del evento así como en la celebración posterior por parte del ganador. En esta ocasión, el Real Madrid, con su acostumbrado despliegue de medios, aprovechó el espectáculo para pedir, lo cual no está mal, un minuto de silencio por las víctimas del terrorismo yihadista en Iraq; pero no unas víctimas anónimas, sino varios seguidores de una peña madridista que fueron acribillados por corear vítores y salvas al Real Madrid.

     Que la desgracia sea tremenda y totalmente condenable nadie lo duda, ni tan siquiera es inoportuno que se rindiese tal homenaje en la celebración del campeón de la Champions, pero... ¿cuántas veces y con qué frecuencia ocupan portada los miles de cristianos perseguidos, masacrados, exiliados que se suceden con un goteo espantoso en todas las zonas ocupadas por ISIS?...

      Apenas un día antes del asesinato en estos seguidores del Madrid, una familia cristiana, como muchas otras, fue desalojada de su vivienda por no poder pagar el "impuesto" que exige el ISIS a estas "minorías incómodas". Su casa fue incendiada, como las demás, solo que en este caso, ni siquiera dieron tiempo a que saliera de ella una niña de 12 años que se encontraba en el baño; es más, arrojaron directamente la antorcha al cuarto de baño ocasionándole unas quemaduras brutales de las que no pudo reponerse. Murió horas después en brazos de su madre, y sus últimas palabras fueron "perdónalos..." ¿Cuántos de los telespectadores de la final de la Champion se habían enterado de este suceso?

martes, 23 de febrero de 2016

"Él y yo", el diario especial de Gabriela Bossis

 

        Hace pocos días, tomé por la mañana el librillo de "Él y yo" para leer uno de los puntos de este diario tan particular, como para coger fuerzas para toda la semana, y pensé: "...es que estas palabras me dan la vida, se pone uno las pilas bien rápido...", y rectifiqué: "bueno,  más que el libro, es Él quien transmite esa fuerza a través del libro..."
  Lo curioso (aunque ya estoy acostumbrado a estas "coincidencias"), es que cuando abrí el libro para leer alguno de sus puntos, me encontré con un diálogo en el que nuestra protagonista, Gabriela, se sorprendía de que su diario, puesto por escrito por indicación de Jesús, fuese a ser publicado en vida, cuando ella pensaba que más bien serviría de ayuda espiritual a lectores futuros, cuando ella hubiese fallecido. Y la coincidencia fue precisamente toparme con este diálogo sobre el sentido de fuerza y vida que transmite este libro a quienes lo leen.
    Las palabras, recogidas en su día en la festividad de San Rafael, son las siguientes: 
     " Y, ¿por qué no habría de aparecer EL Y YO, nuestro libro (porque es de los dos), viviéndo tú todavía? ¿Por qué no? Tú has hecho ya construir tu sepulcro y has vigilado todos los detalles. Nuestro libro, que será un libro de Vida, merece que tú dispongas todo lo que pueda ayudar a los lectores. ¿También en esto me vas a ayudar? Comienza hoy, que es la fiesta de San Rafael, el arcángel de las curaciones. Que el arcángel Gabriel añada la alegría y San Miguel la rapidez de esta santa actividad.
     Yo te doy los ángeles de mi Madre, vé de frente. Hasta los extremos de la tierra, estás conmigo."
    
   Pues sí, este es el sentido de este libro, pero empecemos por el principio.


LAS LECTURAS DE LOS MÍSTICOS

  Lo que se denomina "convertirse", supone, en un primer momento, caer en la cuenta de que toda esa musiquilla que viene sonando a través de la fe católica, y de la que tantas veces nos mofamos... simplemente es verdad. Y puesto que al convertirnos la aceptamos como verdadera, entendemos que Jesús está presente de forma física y real en cualquier sagrario de cualquier iglesia por la que pasamos a toda prisa y sin reparo; hecho éste que además de "creerse" puede fácilmente "vivirse", es decir, ser realmente percibido. Esto viene a ser como un primer nivel de impacto emocional que supone un consuelo y alegría enorme, y cuyo efecto dependerá de nuestro grado de compromiso con esta gran Realidad que se ha hecho presente y que lógicamente espera nuestra respuesta.
     A partir de aquí los caminos pueden ser diferentes en función de ese grado de respuesta, pero suele seguir a este encuentro una sed de conocimiento profundo de nuestra fe, lo que puede llevar a la lectura de las obras importantes para todo católico que quiera conocer más: La Biblia (especialmente el Nuevo Testamento),  documentos editados por la Iglesia a lo largo de los siglos, biografías de santos...

     Recuerdo que en su día puse mucho interés en leer obras sobre los místicos que habían sido calificadas por la Iglesia como "compatibles" con las verdades de fe, lo que supone una garantía de veracidad de las mismas. Esto es muy importante, pues entre estas obras se cuelan muchas otras que no gozan de esa presunción, y es que, máxime en estos tiempos, nunca han faltado libros relatando encuentros fantasiosos con el más allá, y que pueden suponer una fuente de confusión enorme para el católico de a pie.

     Entre los escritos de los místicos, me llamó poderosamente la atención la lectura de un librito pequeño llamado "Él y yo", escrito por Gabriela Bossis, una mística muy actual (vivió hasta mediados del siglo xx) y cuya forma de vida se asemejaba  bastante a la de un ciudadano ordinario de a pie (ver diario aquí).



QUIÉN ES GABRIELA BOSSIS

     Los mejores detalles sobre su vida los he encontrado en los prólogos que contienen el mismo libro mencionado. Algunos de ellos hacen referencia a una biografía escrita por una tal Madame Bouchard, y podemos destacar lo siguente:


Infancia y niñez
     Gabriela Bossis nació en Fresne, Francia, el 26 de febrero de 1874. La mayor parte de su vida la pasó en las regiones de Fresne sur Loire y Maine et Loire, su tierra natal. Hija de padres católicos, fue la menor de una familia de cuatro hijos, y podemos decir que fue una niña tímida y sensible, con tendencia a evitar las reuniones familiares y los tumultos. 
     Estudió en el colegio de las Damas Negras, congregación de "Las Fieles Compañeras de Jesús", y entre estas religiosas hubo especialmente una, Johanna Lhermitte, paralizada de las dos piernas, que ejerció una influencia muy benéfica sobre Gabriela. 
     No sabemos en qué momento Gabriele descubrió ese don extraordinario que consistió en escuchar, como una locución normal, la voz de Jesús; de hecho, en su vida adulta Él mismo le recordó esa intimidad que ya desde niña comenzó a tener con Dios, tal y como está escrito en sus apuntes con estas conversaciones: "¿Te acuerdas cuando eras pequeña y me buscabas? Te escondías dentro de un tapiz enrollado que se encontraba en el cuarto detrás de la cocina de tu abuela. Si alguien preguntaba, ¿donde está Gabriela?, tú pensabas: estoy con el Buen Dios." 




Sus dotes de artista
     Con el tiempo, esa timidez se fue transformando simplemente en una vida discreta, y como parte de su educación en el seno de una familia acomodada, pronto aprendió a hacer labores de bordado, y destacó en distintas actividades artísticas: pintaba, esculpía, tocaba música y cantaba.
   Su inquietud la llevó a obtener el diploma de enfermera y prestó servicios en la Misión de Camerún que le valieron una condecoración de la que nunca hablaba. Sin embargo, sus años de juventud fueron pasando sin apenas intuir que en la madurez de la vida iba a salir a relucir un aspecto fascinante de una personalidad inquieta que se deleitaba en la belleza: Gabriela comenzó a escribir y representar comedias, pues poseía dotes extraordinarias de actriz, lo que le llevó a representar sus obras por varios países.



    Según se describe en las biografías, su sentido para la escena era increíble, y sus movimientos muy graciosos. A la vez reservada y sorprendente, se transformaba bajo trajes cómicos o patéticos, según lo requerían los diferentes papeles que representaba. Llegó a ser una persona comunicativa a quien agradaban las reuniones sociales que antes le habían asustado tanto. 
     A nivel personal, sabía apreciar la belleza de las cosas naturales; personalmente se ocupaba del arreglo de su jardín. Su casa estaba siempre abierta a familiares y amigos a quienes colmaba de atenciones. 
     Físicamente, aunque no se podría decir que fuera una belleza clásica, era atractiva, alta, de cabellera rubia dorada. Sumamente activa, su paso era flexible y seguro. Su principal encanto residía en su sonrisa.

Su vida ordinaria
     Se desprende de la lectura de Él y yo que sus rentas procedían de la gestión de algunos inmuebles heredados, y aunque nunca transcendieron los motivos, al parecer no llegó a pensar en el matrimonio. 
     Su vida se descubre, a través del diario, inmersa en sus viajes en diversos periodos, alternando con etapas de estancia más pausada en distintas ciudades del sur de Francia. Estos viajes eran motivados la mayoría de las veces por la demanda de representación de sus obras, aunque también desarrolló en otros periodos una vida muy metropolitana y parecida a la de un ciudadano cualquiera en nuestros días. A lo largo del diario, la encontraremos viajando en tren, dando un paseo por París, o atendiendo a sus asuntos en una oficina burocrática.
     Ahora bien, dentro de esta vida ordinaria, ella conservaba ese don de escuchar de forma sensible la voz de Jesús (aunque nunca tuvo visiones ni éxtasis), y fue poniendo por escrito muchas de esas conversaciones de forma que muchos de esos Diálogos extraordinarios quedarían disponibles para todos nosotros (para leerlos, visitar página https://gbossis.blogspot.com.es/).



Detalles de su biografía
     Entre los 20 y los 24 años, de acuerdo con la Biografía de Mme. Bouchaud, Gabriela pasó por grandes pruebas interiores, pues algunos religiosos la animaban a inclinarse por la vida contemplativa aunque no era esa la vocación que ella sentía: "Me creían ligera en mi juventud, pero fue entonces cuando experimenté las más profundas penas del alma".  Parece como si esos años hubieran sido la preparación para su misión futura, pues ella en una ocasión había escrito: "¿Qué son los siervos de Dios sino especie de juglares que guían los corazones al Señor?"
     La perseverancia hizo que finalmente encontrase su verdadero sentido a la vocación de apostolado, pero en la forma que mejor se ajustaba a su personalidad soñadora y artista (Dios sabe hacer las cosas; da vocaciones específicas pero respetándonos en todo, especialmente en los aspectos más íntimamente personales). Así, la inspiración le llegó de la mano del padre Olive, su director espiritual y párroco de Fresne, quien la lanzó a la acción: Un día le pidió que le escribiera una comedia para los jóvenes. Era el año de 1923; ella tendría cuarenta y nueve años cuando compuso y representó su primera obra: "El Encanto".
     Esta comedia recorrería varias otras parroquias de la localidad. Muchas otras le seguirían, todas ellas de buen gusto y moral perfecta. Un público cada vez más numeroso acogía estas representaciones con entusiasmo creciente; tanto es así que Gabriela fue invitada a representar a lugares tan distantes como el norte de África, Karacha, Túnez, Cartago, Argelia, Oasis de Golea, y también algunas ciudades de Italia, Canadá, etc. Todo ello en respuesta a lo que Dios le pedía, pero disfrutando de lo que más llenaba su anhelo y fascinación, y es que, ya se sabe, Dios guarda a cada cual un camino específico para poder servirle en la mayor rectitud y al mismo tiempo con el mayor gozo posibleSe conocen sus recorridos, que fueron muchos y notables si tenemos en cuenta la época, sólo por la mención que hace Gabriela de los lugares en los que recibe "palabras interiores".  



     Su experiencia espiritual proseguía durante todos estos años. El mundo no era un obstáculo. Ella escribiría sobre esa perfecta comunicación con Dios. En una ocasión había escuchado estas palabras: "Tus viajes irán trazando el camino del pequeño libro". 
     Gabriela comenzó a escribir sus Diálogos en el año de 1936, a bordo del barco Ille de France que la llevaba a Canadá, en obediencia al Señor. Sus éxitos como escritora y actriz fueron tan grandes que hubo un momento en el que pensó hacer también cine; a pesar de eso, su humildad era muy grande: "Si un día hay algo de bueno en mí, Señor, haz que no lo sepa". Nada impediría la escucha de esa Voz Divina que le hablaba en lo más profundo de su alma pidiéndole que transcribiera sus palabras. 

     Ni que decir tiene que los escritos fueron sometidos a todo tipo de estudios. Para ir al grano y no aburrir demasiado, diremos como conclusión dos cosas que son clave: en primer lugar, nada de lo que se dice en los escritos contradice las verdades de fe de la doctrina católica; en segundo lugar, muchas de las conversaciones contienen afirmaciones doctrinales ciertamente elevadas, y son tan variadas, numerosas y oportunas que, simplemente, es imposible atribuirlas a la invención de una persona como Gabriela. Es más, para despejar cualquier duda, no hay como leer el libro y sacar las oportunas conclusiones.  



Últimos años
     En sus últimos años Gabriela conoció la soledad por una especial solicitud que le hizo Cristo, como preparación para su muerte (ya había experimentado algo similar en su infancia, pues perdió muy pronto a sus padres y a su hermana mayor). Así, cuando murió su fiel sirvienta María, Jesús le pidió que no la reemplazara por nadie. Esto no impediría que Gabriela siguiera gozando de una alegria y una paz interior muy grandes. Sin embargo, nunca le faltaron sabios y prudentes sacerdotes que la estimularan y dirigieran su vida espiritual, velando por ella desde su primera juventud hasta su muerte. Esto lo anotaría ella en sus Cuadernos de 1948, recién muerto uno de ellos. En cierto lugar de sus Diálogos escribe las siguientes palabras que escuchó de Cristo: "Tú has estado siempre bajo mi dirección."
     
     Desde 1939 su vida interior se va perfeccionando por las Horas Santas que Cristo le pide. Sus palabras propias son cada vez más escasas y son las de Jesús las que tienen toda la relevancia hasta su muerte. En el año de 1949 tiene que someterse a una operación quirúrgica. Un ganglio infectado en el pecho la obliga a entrar al hospital. Ella pensó entonces que muy bien podría estar próximo su fin, pero no fue así. Logró recuperarse y, según la opinión de los médicos, no perdió el buen humor y alegría que le eran propios. Parece que fue entonces cuando empezó a perder la vista, pero sin que disminuyera ese entusiasmo propio de un temperamento jovial como el suyo. Un año después volvió a enfermar de pleuresía que le impedía respirar. Esta asfixia llegó a quitársele. No obstante, sus palabras, pronunciadas en voz muy baja, fueron siempre reconfortantes para los amigos que de muchas partes venían a visitarla. 
     Conservó su lucidez hasta los últimos momentos. En abril de 1950, dos meses antes de morir, le comunicó el doctor que no volvería a levantarse. Ella se pregunta: "¿Por qué entonces hay que esperar tanto?". Y, dado su temperamento alegre e impulsivo, ella misma se respondió en seguida: "Puesto que esta muerte está decidida, ¡que se decida!". La Voz le había dicho: "Tú has organizado muchas fiestas, hazme el honor de creer que Yo sé organizar las mías". "Yo cortaré el más dulce de tus dulces suspiros".

     Pocos días antes de su muerte le envía al Padre Parvulez la pluma con la que había escrito "El y yo", y le ofrece los cuadernos originales para que le fuera más fácil leerlos. Una pequeña recopilación de dichos cuadernos se publicó en vida de Gabriela; los demás tomos que componen todas las notas sobre las "palabras interiores" se publicaron después de su muerte. Este mismo sacerdote le había asegurado en una carta, que sus representaciones gustaban, no sólo al auditorio visible sino también al invisible de Dios y de los ángeles. Y otro sacerdote, el Padre Olive, hizo de ella este comentario: "Alma grande, tan compleja y trascendente".

      En la noche que siguió a la fiesta de Corpus (que durante toda su vida fue su festividad favorita), del 8 al 9 de junio del mismo año de 1950, vino la cuidadora a vigilar su estado hacia las cuatro de la mañana; estaba entera y todo parecía normal dentro de su gravedad. La cuidadora se retiró a descansar a otro cuarto y se adormeció. Cuando regresó al lecho de Gabriela, poco tiempo después, la encontró todavía tibia, pero inmóvil.
     Y fue así, en la Divina soledad de Él y ella, como el Señor vino "a recoger el más dulce de sus suspiros". Gabriela fue enterrada con su hábito de Terciaria Franciscana, tal como habían sido sus deseos. Sus sobrinos se encargaron de cumplir la voluntad de su tía tan querida.




UNA LECCIÓN DE VIDA PARA NUESTROS AJETREADOS DÍAS 


     Lo que distingue a EL Y YO de todos otros escritos místicos es que su autora no parece vivir entre los muros de un claustro ni llevar una vida sedentaria, ni siquiera la vida quieta de una madre de familia entregada a su hogar. 
    Se trata de una vida mucho más activa e itinerante, marcada además por el bello matiz artístico de la protagonista, tan sometida en ocasiones a fechas y horarios como nuestras ajetreadas vidas del mundo de hoy.
   
     Son pues las notas espirituales de una mujer de mundo. Por todos los caminos de Francia, y por aquellos lugares distantes por donde fue guiándola la Providencia, Gabriela se va adaptando a las circunstancias y valiéndose de los mil y un vericuetos de la vida para seguir haciendo lo supuso su aliento vital: sus conversaciones con Dios, la cercanía a familiares y amigos, y sus amadas obras de teatro. Algo no muy distinto de lo que pueda hoy hacer cualquier alma entregada que al mismo tiempo disfruta de su quehacer cotidiano, ya sea en una oficina, en el metro, a bordo de un tren, o surcando los cielos. 


     Y... sí, seguramente habrá más referencias al diario en este blog, pero de forma específica he creado uno donde se irá publicando íntegramente el diario: ver aquí